Bye bye blog
Cuesta. No lo niego, cuesta hacerse a la idea que uno tiene otro juguete donde verter las ideas además del facebook y el twitter. El blog es el creador de filósofos más agresivo que hay. Una gran mayoría de bloggers lo usamos como se usaban esos diarios secretos que dicen usaban las chicas hace ya algunas décadas, ahí desahogamos nuestra sapiencia, nuestras frustraciones, lamentaciones, análisis, ideas, sueños y postulados variopintos. Todo para ser nuestro propio filósofo.
Pero es que hoy estamos siendo devorados por las redes sociales, se te ocurre algo ingenioso mientras conduces y automáticamente piensas en actualizar tu perfil en lo que te sea posible, ya sea a través de tu terminal portátil o al llegar a casa en su defecto... y luego a esperar a comprobar a quien le gusta, le disgusta, le causa hilaridad o lo considera ingenioso. El problema es que somos tantos cerebros conectados a una red social, la plaza virtual donde nos reunimos es tan grande que la mayoría de las veces tu frase ingeniosa pasará desapercibida. Aún con todo, es más simple largar cuatro palabras inteligentes que hacer una entrada en tu blog. La red social es mucho más activa, aunque sea mucho más limitada (salvo que publiques una nota, aka entrada de blog).
Al final tener un blog empieza a ser más una responsabilidad y revisar las visitas que se tienen empieza a tener un fin distinto al de antaño, deseas que sea el menor número posible de visitas, para poder tener la excusa perfecta para no actualizar. Así somos los seres humanos, buscaremos la excusa perfecta o el culpable idóneo del error que vas a cometer. Pero oye, no hay manera, las 15 visitas que se reciben al día no menguan. Así que habrá que cumplir, habrá que ser algo menos vago y redactar una entrada de blog, aparcaremos por un rato el Twitter para hacerse cargo del espacio donde te convertiste en filósofo.
Aquí seguiremos.
Posted on miércoles, febrero 16, 2011 by Checo and filed under | 0 Comments »
Pero es que hoy estamos siendo devorados por las redes sociales, se te ocurre algo ingenioso mientras conduces y automáticamente piensas en actualizar tu perfil en lo que te sea posible, ya sea a través de tu terminal portátil o al llegar a casa en su defecto... y luego a esperar a comprobar a quien le gusta, le disgusta, le causa hilaridad o lo considera ingenioso. El problema es que somos tantos cerebros conectados a una red social, la plaza virtual donde nos reunimos es tan grande que la mayoría de las veces tu frase ingeniosa pasará desapercibida. Aún con todo, es más simple largar cuatro palabras inteligentes que hacer una entrada en tu blog. La red social es mucho más activa, aunque sea mucho más limitada (salvo que publiques una nota, aka entrada de blog).
Al final tener un blog empieza a ser más una responsabilidad y revisar las visitas que se tienen empieza a tener un fin distinto al de antaño, deseas que sea el menor número posible de visitas, para poder tener la excusa perfecta para no actualizar. Así somos los seres humanos, buscaremos la excusa perfecta o el culpable idóneo del error que vas a cometer. Pero oye, no hay manera, las 15 visitas que se reciben al día no menguan. Así que habrá que cumplir, habrá que ser algo menos vago y redactar una entrada de blog, aparcaremos por un rato el Twitter para hacerse cargo del espacio donde te convertiste en filósofo.
Aquí seguiremos.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada